LEVANTANDO LOS OJOS AL CIELO (Daniel 4:34) | Pastor Carlos Goya
Grandeza, poder y dominio hacen que el corazón de los hombres se crea un dios. Reyes, soberanos y faraones no dudaron en auto exaltarse como divinos y únicos, pero Dios no permitirá que el hombre compita con Él. Tarde o temprano, todo orgullo es abatido y todo corazón altivo es humillado, para que quede claro que solo el Altísimo es eterno, y que todo poder humano es pasajero y frágil frente a Su gloria.











