HACED FRUTOS DIGNOS DE ARREPENTIMIENTO (Lucas 3:8) | Pastor Carlos Goya
¿Es posible acercarse a una predicación bíblica, escuchar palabras duras, sentir inquietud en la conciencia y seguir perdido? Una multitud sale al desierto, escucha a un profeta, recibe una advertencia severa, pero necesita algo más que temor: necesita arrepentimiento verdadero.











