EL ALMA QUE PECARE ESA MORIRÁ (Ezequiel 18:4) | Pastor Carlos Goya
El ser humano ha perfeccionado el arte de excusarse ante Dios: Adán culpó a Eva, Eva culpó a la serpiente, Aarón culpó al pueblo por el becerro de oro y Saúl culpó a sus soldados por su desobediencia; así también Israel, en tiempos de Ezequiel, decía: «Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera», o en otras palabras: “Sufrimos por culpa de lo que hicieron otros, nosotros no tenemos la culpa”; pero el Creador, que conoce cada corazón, declara: «El alma que pecare, esa morirá», recordándonos que ninguna excusa nos librará de nuestra responsabilidad personal ante Él.











