LA LUZ QUE GUÍA AL PECADOR (Salmo 119:97) | Pastor Carlos Goya
El hombre natural no ama la verdad que le condena; ama su mentira, su justicia propia, su religión hueca. Pero el que ha sido despertado por la voz de Dios, comienza a amar lo que antes le era aborrecible: la santidad, la corrección, la verdad.










