PARTICIPANDO EN LA OBRA CONSUMADA DE DIOS (Hebreos 4:1) | Pastor Carlos Goya
El mundo llama descanso al alivio momentáneo del cuerpo fatigado, pero la Escritura nos conduce a un descanso infinitamente más profundo: participar en la obra consumada de Dios. La generación que salió de Egipto escuchó la promesa y presenció el poder divino, sin embargo, no entró en el reposo ofrecido a causa de su incredulidad. De igual manera hoy, la promesa permanece vigente; el verdadero reposo no consiste en cesar de trabajar externamente, sino en abandonar toda confianza en nuestras propias obras y descansar, mediante una fe obediente, en aquello que Dios terminó desde la fundación del mundo y confirmó plenamente en la obra perfecta de Cristo.











