VARÓN Y MUJER EN EL ORDEN DE DIOS (1 Corintios 11:3) | Pastor Carlos Goya

En el primer estudio vimos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen. Ambos poseen la misma dignidad y valor delante de Dios, aunque fueron creados sexualmente distintos: varón y mujer. Ser varón no significa tener mayor valor, y ser mujer no significa tener menor valor. En el segundo estudio vimos que esa igualdad no elimina las diferencias establecidas por Dios. Génesis 2 desarrolla el diseño de la creación mostrando un orden y un propósito: Adán fue formado primero y Eva fue creada después como ayuda idónea para él. Sin embargo, Génesis 2 presenta estas verdades principalmente por medio del relato de lo que Dios hizo. Será la enseñanza apostólica la que nos permitirá comprender con mayor claridad algunas de las implicaciones de ese diseño.

Pero ahora surge una pregunta importante: ¿Estamos nosotros interpretando Génesis de esa manera, o los apóstoles también entendieron así el relato de la creación? La respuesta aparece claramente en los escritos de Pablo. Cuando Pablo enseña acerca de la relación entre el hombre y la mujer, vuelve a Génesis. Toma precisamente el orden y el propósito de la creación y muestra que no son detalles sin importancia, sino que tienen consecuencias para la relación entre el varón y la mujer. Por eso podemos decir de manera sencilla: En Génesis vemos el diseño; en Pablo entendemos con mayor claridad algunas de sus implicaciones.

 

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