VIGILANTES PUESTOS POR DIOS (Ezequiel 3:16-17) | Pastor Carlos Goya
Vivimos en un tiempo donde muchos quieren escuchar solo lo que halaga, y no lo que confronta. Pero la iglesia del Señor no camina segura con palabras dulces, sino con la verdad de Dios anunciada con fidelidad. En la antigüedad, las ciudades ponían atalayas en las murallas para vigilar, porque la vida de todos dependía de su alerta. De la misma manera, Dios ha puesto en Su pueblo vigilantes espirituales: hombres que deben velar y advertir, no con sus opiniones, sino con la Palabra del Dios vivo. Este llamado no es una opción ni un honor humano, sino una responsabilidad solemne delante del Señor, donde hablar o callar puede significar vida o muerte.











