Discerniendo nuestra lealtad: César o Dios

Pastor Carlos Goya | 09 Feb 2025

Jesús enseña que hay responsabilidades tanto hacia el gobierno como hacia Dios. La iglesia aprende que debe obedecer las autoridades civiles sin comprometer su lealtad a Dios. Mateo 22:21 dice:«Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios» (RV60).

Este pasaje es parte de la respuesta de Jesús a los fariseos y herodianos que intentaban atraparlo con la cuestión del pago de impuestos al César. Su respuesta ofrece principios fundamentales para la iglesia hoy.

¿Qué nos enseña el Señor?

  1. El equilibrio entre obediencia civil y obediencia a Dios
    • Jesús reconoce la legitimidad de las autoridades terrenales, pero establece un límite: hay cosas que solo pertenecen a Dios.
    • La iglesia debe someterse a las leyes civiles (Romanos 13:1-7) mientras no contradigan la ley de Dios (Hechos 5:29).
  2. El reconocimiento de la soberanía de Dios
    • Si las monedas llevan la imagen de César y deben ser dadas a él, ¿qué hay de los seres humanos creados a imagen de Dios (Génesis 1:26-27)?
    • Esto implica que la iglesia y cada creyente pertenecen a Dios y deben vivir para Él (1 Corintios 6:19-20).
  3. El discernimiento frente a intentos de manipulación
    • Los fariseos y herodianos querían entrampar a Jesús, pero Él discernió su hipocresía (Mateo 22:18).
    • La iglesia debe tener sabiduría para no caer en debates políticos o sociales que desvíen su misión principal: el evangelio (2 Timoteo 2:23-24).
  4. La mayordomía y la responsabilidad de los creyentes
    • Los cristianos deben ser responsables en sus deberes civiles (como pagar impuestos), pero sin comprometer su lealtad a Dios.
    • Esto incluye ser buenos ciudadanos y al mismo tiempo recordar que nuestra verdadera ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20).