EL CELO DE UN CORAZÓN NO RENDIDO A DIOS (2 Reyes 10:28) | Pastor Carlos Goya
El celo puede parecer una gran virtud. Ver a alguien firme, decidido y enérgico contra el pecado suele causar admiración. Jehú fue un hombre así: destruyó la casa de Acab, exterminó el culto a Baal y ejecutó juicios que Dios había anunciado. Sin embargo, el mismo pasaje muestra una tragedia espiritual: mientras parecía reformador por fuera, su corazón no estaba plenamente sometido a Jehová.











