NO TE PUEDE SALVAR UNA GRACIA QUE TE DEJA EN TU PECADO (Romanos 6:1–2) | Pastor Carlos Goya

Una de las verdades más gloriosas del evangelio es que somos salvos únicamente por la gracia de Dios. La salvación es un regalo inmerecido que recibimos por medio de la fe en Jesucristo. Pero esta maravillosa verdad puede ser utilizada para justificar algo que la misma gracia de Dios vino a destruir: el dominio del pecado sobre nuestras vidas. 

Algunos afirman que, puesto que somos salvos por gracia y no por obras, nuestra manera de vivir no tiene mayor importancia. Que podemos continuar practicando nuestros pecados, sin arrepentimiento verdadero, porque Dios es misericordioso y siempre perdona. Pero ¿es esa la gracia que enseña la Escritura? ¿Puede una persona afirmar que ha sido salvada por Jesucristo mientras permanece voluntariamente bajo el dominio del pecado?

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