LA EXCLUSIVIDAD DEL DIOS SANTO (Éxodo 20:3) | Pastor Carlos Goya
Cuando Dios entregó Su Ley a Israel, el primer mandamiento no comenzó hablando de los deberes del hombre, sino de la posición exclusiva que Dios ocupa. Este mandamiento es el fundamento de todos los demás. Si Dios no ocupa el primer lugar, inevitablemente algo más lo ocupará. El problema más profundo del hombre no es solamente que peca; es que adora incorrectamente. Toda persona vive para algo. Toda persona tiene un objeto supremo de amor, confianza y obediencia. El primer mandamiento nos confronta con una pregunta fundamental: ¿Quién ocupa el trono de nuestro corazón?











