LA PROVISIÓN DEL DIOS SANTO (Éxodo 20:15) | Pastor Carlos Goya


El octavo mandamiento es breve en su formulación —apenas dos palabras en el hebreo original— pero de un alcance moral extraordinario. «No hurtarás» no solo prohíbe el acto visible de tomar lo ajeno; expone la relación del hombre con la propiedad, con el trabajo, con el prójimo y, en última instancia, con Dios mismo como dueño soberano de todas las cosas. Robar no es simplemente una transgresión civil; es una declaración práctica de que Dios no es suficiente, de que Su provisión no basta, y de que el hombre tiene derecho a tomar por sí mismo lo que Dios no le ha dado. En este estudio veremos que este mandamiento revela el carácter de Dios como el dueño y proveedor de todo lo que existe, expone la codicia como el pecado raíz que anida en el corazón humano, encuentra su cumplimiento perfecto en Cristo, quien se hizo pobre para enriquecernos, y traza el camino de la santificación en la honestidad, el trabajo y la generosidad.

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