NINGUNA OFRENDA SIN RECONCILIACIÓN (Mateo 5:23-24) | Pastor Carlos Goya


Cristo declara que Dios examina el corazón antes que la ofrenda, y que ninguna adoración es aceptable mientras el adorador alberga ira, desprecio o enemistad no reconciliada contra su hermano. Los escribas y fariseos habían reducido el sexto mandamiento a un acto externo: derramar sangre. Bajo esa definición, cualquiera que nunca hubiese quitado una vida podía considerarse justo delante de Dios. Pero Cristo, como el verdadero intérprete de la Ley, revela que el mandamiento no solo prohíbe el acto, sino que condena la raíz de donde el acto nace: el corazón airado que desprecia a su prójimo.

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