EL SACERDOTE PERFECTO Y PERPETUO (Hebreos 7:25) | Pastor Carlos Goya


Todo pacto necesita una garantía. Cuando alguien firma un contrato importante, normalmente se exige un fiador — alguien que responda si la otra parte falla. La pregunta que toda alma consciente de su pecado necesita responder es esta: ¿quién puede garantizarme que mi relación con Dios no fallará, que mi salvación no se perderá en el camino?

El Antiguo Testamento presentó un sistema sacerdotal con sacerdotes que morían, que pecaban, que debían repetir sacrificios año tras año, en sí, un sistema que, por su propia naturaleza, no podía ofrecer garantía definitiva de nada. Pero Dios no dejó la salvación del creyente en manos de un sistema tan frágil. Confirmó su promesa con un juramento, y estableció un Sacerdote cuya vida no termina, cuya obra no se repite, y cuya intercesión no cesa. El corazón de este pasaje está en esta palabra: Cristo «puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios». Esa es la certeza que hoy queremos que quede grabada en tu corazón.

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