LAS MEJORES PROMESAS DEL NUEVO PACTO (Hebreos 8:13) | Pastor Carlos Goya
Todo pacto lleva consigo promesas, pero no todas las promesas tienen el mismo poder para cumplirse. El antiguo pacto que Dios hizo con Israel en el Sinaí venía acompañado de mandamientos justos y santos, pero la historia del pueblo demostró una y otra vez que conocer la voluntad de Dios no es lo mismo que tener el poder para cumplirla. Por eso, en Hebreos 8:7-13, el autor cita la profecía más extensa del Antiguo Testamento sobre el nuevo pacto —Jeremías 31:31-34— para mostrarnos que Cristo no vino simplemente a repetir el pacto antiguo con mejores intenciones, sino a inaugurar un pacto fundamentalmente distinto, superior en su naturaleza y sus promesas. Este pacto no exige desde afuera lo que no puede producir desde adentro; transforma el corazón, establece una relación verdadera con Dios y sella el perdón de los pecados de manera definitiva. Hoy veremos por qué era necesario este nuevo pacto y cuáles son sus promesas gloriosas.











