EL SUSTITUTO QUE CARGÓ TU CASTIGO (Isaías 53:4) | Pastor Carlos Goya


Tú tienes una enfermedad que no se ve en ningún examen médico, un dolor que no aparece en ninguna radiografía, y una deuda que no figura en ningún banco. Isaías la llama «enfermedades», «dolores» y «castigo» — y te incluye a ti sin excepción: «todos nosotros nos descarriamos». No hay excepciones, no hay grados, no hay «yo no soy tan malo como otros». El diagnóstico de Dios sobre ti es universal y sin apelación. Pero este pasaje no se detiene en el diagnóstico; anuncia la solución más asombrosa de toda la historia: un Sustituto que cargó lo que tú merecías, para que tú recibieras lo que Él merecía. Hoy no vengo a explicarte una doctrina abstracta. Vengo a decirte que tu castigo ya fue puesto sobre Alguien más — y tú tienes que decidir qué haces con eso.

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