EL SACERDOTE QUE CAMBIA LA LEY (Hebreos 7:11) | Pastor Carlos Goya
Génesis 14 registra un encuentro breve pero extraordinario: Abraham, de regreso de una batalla, se encuentra con un rey-sacerdote llamado Melquisedec, a quien entrega diezmos y de quien recibe bendición. Siglos después, el Salmo 110:4 retoma esa figura y profetiza que el Mesías sería «sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec» — no según el orden de Aarón. ¿Por qué era necesario un sacerdote de «otro orden»? Si Dios ya había establecido el sacerdocio levítico con todo su sistema de sacrificios, ¿qué necesidad había de cambiarlo? Hoy veremos que este cambio de sacerdocio no fue un ajuste cosmético, sino la evidencia de que todo el sistema levítico —sacerdotes, sacrificios y la Ley que lo sostenía— nunca tuvo la capacidad de hacer perfecto a nadie. Y donde la Ley demostró su límite, Dios introdujo «una mejor esperanza».