LA SANGRE QUE LIMPIA LA CONCIENCIA DEL PECADOR (Hebreos 9:11-12) | Pastor Carlos Goya
El capítulo 9 de Hebreos nos lleva al antiguo pacto, donde Dios había establecido el sistema de adoración para Israel con un tabernáculo, sacerdotes y sacrificios. Todo esto enseñaba que Dios es santo, que el pecado separa al hombre de Él y que el pecador necesita un sacrificio para acercarse a Dios. Sin embargo, aquellos sacrificios no podían quitar completamente la culpa del pecado ni limpiar la conciencia; eran una señal que apuntaba hacia algo mayor.
Con Cristo llega la realidad que aquellos sacrificios anunciaban. Él vino como el verdadero Sumo Sacerdote y ofreció su propia sangre, obteniendo eterna redención. Lo que los sacrificios antiguos no podían hacer, Cristo sí lo hizo: limpiar la conciencia del pecador y darle acceso a Dios. Hoy veremos la superioridad del sacrificio de Cristo y cómo su sangre produce una limpieza que solamente Él puede dar.











